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Para asegurarse del
barroquismo de la que los españoles llaman su Fiesta Nacional, bastaría,
por de pronto, esto: lo de ser nacional, quiere decir, hija de la íntima
fuente, popular y espontánea de un grupo humano, que encuentra ahí la
expresión inconfundible de su “carácter”; cual si la existencia de aquella
y su estilo fuesen dictados por la misma naturaleza; no, la naturaleza en
general, esta vez; sino la diferencial, la que da al grupo en cuestión una
histórica solidaridad de casta.
ESTÉTICA Y TAUROMAQUIA
(Notas de un profano)
Por Eugenio D´ors
De la Real Academia Española
(Suplemento de “Arriba”, 6-VI-1943- pág.20…)
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